Porque, como dice Joaquín Sabina, pongamos que hablo de Madrid; de esa ciudad en constante ebullición, de sus mil caras, donde siempre hay algo que descubrir y por lo que sorprenderse. Efervescente y tímida, pícara y piadosa, cosmopolita y castiza a un tiempo, Madrid enamora, engancha y atrapa. Por sus puestas de sol desde las colinas del Cerro del Tío Pío o por sus amaneceres desde el templete del parque El Capricho; por sus señores trajeados que no perdonan su partidita de mus o disputan una petanca en El Retiro; por sus churros con chocolate y sus tabernas ilustradas; por su pose cheli y su casticismo; por las propuestas vanguardistas de las Naves del Español y los diseños cool de las tiendas alternativas.
Madrid no se acaba nunca y por eso, para todos aquellos que se quedan en la ciudad y para los que vengan a ella, he a continuación algunas coordenadas para uso y disfrute de esta gran Villa y Corte.
Dulce tentación. Cual Hansel y Gretel, las pastelerías de Madrid se visten con sus mejores galas para ofrecer los caprichos gastronómicos propios de estos días; las memorables torrijas y pestiños, entre otros. Resulta inexcusable no asaltar los manjares golosos del Horno de San Onofre (San Onofre, 3) o La casa de las torrijas (Paz, 4). Si prefieres sumergirte en un ambiente más íntimo y hogareño para apreciar el sabor de la verdadera mantequilla, crujientes hojaldres y magdalenas esponjosas, cuatro son las direcciones a apuntar: Maria's Bakery (Zurbano, 15), Mama Framboise (Fernando VI, 23), La Mojigata Café (Lope de Vega, 7) y Pomme Sucre (Barquillo, 49)
Aventuras sobre ruedas (o a pie). Denostada durante años, la ribera del Manzanares se convierte en un refugio urbano del ruido. Viandantes, ciclistas, corredores… se dan cita en el nuevo epicentro 'deportivo' de la capital: Madrid Río; un gran parque lineal que bordea el curso del río. En sus más de diez kilómetros, pedalea por los senderos 'ciclables' –puedes alquilar bicicletas, patines, tándems o karts en EcoMovingSports, junto al puente de Segovia–, cruza los nuevos puente o contempla los atardeceres desde sus miradores.
Alternativas artísticas. Si el tiempo es un tesoro durante estos días, evita las hastías y kilométricas colas de los grandes museos y opta por otras alternativas estéticas. Desde la Fundación Mapfre con la exposición de Lewis Hine (Paseo de Recoletos, 23) a la Casa de América con la recién estrenada obra de la actriz de Jessica Lange sobre México o la figura de la mujer según Picasso en la Fundación Canal (Mateo Inurria, 2), son algunas enriquecedoras ideas. O disfrutar de las artes escénicas de las Naves del Español en el Matadero de Madrid (Paseo de la Chopera, 10).
Cuando cae la noche. La vida nocturna madrileña se mueve. Empieza por un ligero cóctel para continuar con rítmicos pasos en algunos de los múltiples templos de peregrinación musical. No te amedrentes por las colas que se forman a sus puertas y baila como si fuera la última noche en las pistas del club Charada (De la Bola, 13) y El Fabuloso (De la Estrella, 3).
Jardín de las delicias. Una de las excelentes formas de alejarse del bullicio de la ciudad, relajarse para la siguiente procesión o disfrutar de los rojizos atardeceres, es perderse por los numerosos pulmones verdes diseminados por la ciudad. Los parques y jardines despliegan, cual pavos reales, todos sus encantos, y te envuelven en su letargo. Desde El Cerro del Tío Pío (Vallecas) con sus colinas y abrumadoras vistas de Madrid a La Quinta de los Molinos (Suanzes) con su molino y almendros o El Capricho (en Alameda de Osuna) con su bucólico embarcadero y templete. Oasis a pie del asfalto.
Shopping para iluminados. Fuera de los recorridos turísticos tradicionales de las compras, existen calles escondidas e incluso pequeños espacios que pasan desapercibidos donde Alí Babá implantaría su nueva cueva de riquezas. Dedicar un par de horas para ir de compras no es pecado, menos si es para renovar el armario. El cuadrilátero cool de Barquillo, Piamonte, Almirante y Fernando VI, con sus calles aledañas, se alza como una atractiva opción, con boutiques como Oliphant (Santa Teresa, 7), Benny Room (Conde de Xiquena, 17) o Do Design (Fernando VI, 13) con las creaciones de la diseñadora de joyas Sara Lasry.
Y aunque se la respuesta, lo pasaré genial en cualquier lugar si es a tu lado ^^






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